Sólo para empezar

Publicado en por geografiadialecticaymas

Nosotros y las elecciones

¿Cuánto nos cuestan?
Por José C. Martínez Nava
“Hoy, para sobrevivir, la ilusión ya no cuenta, hay que aproximarse cada vez más a la nulidad de lo real”. (J. Baudrillard)

Lector, espero no abrumarlo, pero también espero que mire bien cuánto nos cuesta al pueblo mexicano nuestro aparato “democrático”, como las elecciones y gastos estatales. Con ello se formará una pequeña idea de lo que sucede tras bambalinas y ya muy pocos ponen el grito en el cielo. Por ejemplo, en las elecciones de 2006, claro de manera oficial, no contaremos como es obvio el dinero regalado a los partidos políticos, el IFE entregó a los partidos, para las elecciones federales de 2006 la cantidad de 2 mil 68 millones de pesos. Con ese dinero, podríamos comprar unos 1800 departamentos más o menos ubicados en el Distrito Federal, de tres recámaras, alfombrados, uno y medio baños cocina y cuarto de lavado, de unos 66 metros cuadrados. Podríamos regalar un día un McTrío de McDonalds, de los paquetes (con papas a la francesa y coca-cola con relleno), a todos los pobres de México, es decir, unos 35 millones. Podríamos adquirir unos 13,787 autos austeros con un costo de 150 mil pesos cada uno. Podríamos pagar el salario de un año de unos 5,744 doctores que ganaran 30 mil pesos mensuales. Finalmente, supongamos que construir una escuela rural cuesta unos 950 millones de pesos, podríamos contar con 2100 escuelas más ahora.


Es indignante el precio de nuestra democracia burguesa que no sirve para todos. Imagine lector la suma de todas las campañas políticas de los diputados federales, de los gobiernos municipales, de los gobiernos estatales, de los senadores. Ahora imagine que esto se produce constantemente, que casi no tiene interrupción, imagine todos los recursos desperdiciados en campañas políticas, la mayoría de las cuales, sólo son meras ventas de propuestas políticas incumplidas, de promesas sin cumplir todo el tiempo, de desperdicios de papel, de plástico, de anuncios panorámicos, de anuncios pintados o pegados en los autobuses, de banderitas, de banderotas, de actos públicos y el correspondiente precio del acarreo. Usted ya sabe cómo es esto. Unos partidos, sobre todo ahora el PAN y el PRD, quejándose de los excesos de gastos en la campaña priísta a la gubernatura del Estado de México, que ofende, que indigna, pero existe. Esos autonombrados “nuevos políticos” gastan como antes, sin respetar la pobreza de la mayoría, sin respetar la estética de los lugares, sin respetar por supuesto la dignidad del ser humano que vive en esos lugares. No son ni nuevos y mejores, son igual o peores que aquellos “dinosaurios” políticos del PRI que quemaban los recursos impunemente para ganar elecciones. En México, el PRI-gobierno duró en el poder más de 70 años, en el Estado de México el PRI-gobierno ha durado 82 años y, por lo visto, durará más, convirtiéndose en una ofensa para la dignidad humana. Y se quejan de las dictaduras, cuando son la dictadura perfecta, la que engaña, la que atrapa, la que nos dice que no tenemos hambre cuando tenemos el estómago vacío, la que nos dice que ya engordó nuestro bolsillo con mejores salarios, cuando es una pena dicho salario mínimo.


Sólo imagine cuánto dinero tirará a la basura la campaña presidencial del 2012; imagine los dispendios de recursos, las mentiras vertidas por los políticos, imagine el atiborre de comerciales deshonestos en televisoras y estaciones de radio. Imagine cuánto dinero gratis regalará y ya comienza a hacerlo la clase ideológica lacaya del PRI-gobierno, regalando espacios publicitarios para dicho partido y candidato, imagine la enajenación a que llegaremos al mirar la televisión abierta con esos recursos gratis y pagados, todo el aparato y dinero del Estado y presupuesto nacional para hacer ganar al candidato gris del PAN. Ante esas condiciones en México no hay poder humano que levante la voz, que diga que todo eso es corrupción, dispendio, mala inversión, inútil práctica política, basura, cochinada de la clase política que está muy lejos del pueblo y casi de todos, incluyendo sus votantes.


¿Usted cree, lector, que algún diputado no comprometido con una ideología realmente popular o del pueblo o social, va a estar cerca del dicho pueblo? Por supuesto que no. Resulta que cada diputado, los mejor pagados del mundo y por mucho, sin soportar la pena de vivir en un país pobre, recibe un salario de 148 mil pesos mensuales, es decir, 60 veces diarios el salario mínimo vigente. Es decir, que los quinientos diputados ganan el salario de 30 mil obreros. Acá no se cuenta, gastos médicos de los diputados, seguros de vida, protección privada, gastos de alimentos, de recursos papeleros en sus oficinas, del alquiler o compra de máquinas para facilitar su trabajo, de contratación de secretarias, de personal auxiliar en las cámaras, de gastos de limpieza, ni muchas cosas inútiles de mencionar, pero no por ello costosas, como los viáticos y demás. Tan sólo de septiembre de 2006 a abril de 2007 los diputados federales gastaron 541 millones de pesos en gastos como “productos alimenticios”, “honorarios” y “difusión e información”.


Con este gasto estamos hablando de que se dejaron de construir unos dos hospitales más o menos equipados con recursos para atender a la población de un modo numeroso y eficiente. Hubiéramos cubierto el salario mínimo de unos 300 mil obreros durante un mes. Hubiéramos cubierto la ayuda por desempleo de medio millón de desempleados. Es un abuso que no tiene nombre. Al PAN le hubiera ayudado, dado que en ese periodo gastó él solo 211 millones de pesos, para pagar las colegiaturas, ya que está muy interesado en perdonárselas a los miembros de las clases medio bajas, medias y medio altas, de 4375 personas, colegiatura de unos 6 mil pesos mensuales durante ocho meses¡Inusual desperdicio de recursos!


Para el ejercicio 2011 a la Cámara de Diputados se le autorizó un presupuesto de 5 mil 293 millones 124,208 pesos. Con ese dinero se hubieran comprado y regalado 58,812 despensas de 500 pesos que se regalarían a tal número de pobres durante un año, a razón de una despensa quincenal. Con ese dinero se hubieran creado uno o dos centros de tratado de la basura que funcionara como las mejores del mundo (y tal vez más). Se hubieran adquirido unos tres mil camiones de basura nuevos, pensando que cada uno de ellos costara unos dos millones de pesos. El PAN le hubiera pagado a unos 74 mil miembros de la clase media, a los que se ve que aprecia ampliamente, las colegiaturas de sus hijos durante un año, a razón de 6 mil pesos mensuales cada colegiatura. Estamos ante cifras que erizan la piel y ante gastos indignantes en un país pobre.


No es que digamos que no deben gastar de nuestros impuestos en el Estado, en la organización gubernamental, en la estructura de los poderes judicial, ejecutivo y legislativo; pero no hay necesidad de indignarnos con dichos gastos escandalosos. Si el pueblo permite que siga la famosa democracia mexicana basada en el voto como única participación ciudadana en el poder (sólo es válido en realidad el voto a alguien triunfador, los perdedores tienen un voto inútil), no negamos que no se gaste en la organización de elecciones libres, democráticas, reales y equilibradas. Pero, igual, que no se burlen de nosotros con sus enormes gastos. Los más pobres y algunos muchos otros pobres no se quejan porque se sienten muy lejos de esos dineros que acá se gastan, como los que hemos descrito. Obviamente no saben que esos dineros también son sus dineros y que en lugar de sumarse a sus salarios y comodidades en la comunidad, en el municipio, en la ciudad, se gastan a veces míseramente porque es un dinero del que nadie siente responsabilidad.


Lector, seré necio al recordarle lo siguiente. En cualquier época no le crea a los miembros de las clases políticas, porque invariablemente están preparados para la mentira o para ocultar lo que en verdad sucede. Pero en las época electorales muchos menos créale, es más mentiroso, mucho más que en cualquier otra época. Por ejemplo, cómo puede ser posible, cómo, que acusando al PAN de ser un partido de derecha, conservador completo, que usa técnicas y tácticas de los partidos fascistas europeos de la Segunda Guerra Mundial, de estar representado por algunos miembros de la ultraderecha fascista mexicana, católica, reaccionaria, el candidato al gobierno del Estado de México, Luis Felipe Bravo Mena ni siquiera mencione en su respuesta nada de lo que se le acusa y argumente que el PAN es democrático, que promovió la democracia y la continúa ahora en el poder político presidencial, y que él mismo ni siquiera sabe a qué se refiere el preguntón (Ezna Shabot, es su programa del Canal 11 el domingo 12 de junio de 2011). Eso es mentira de las más viles, es una mentira cobarde, porque no arriesga nada, porque ahora en el periodo de elecciones hacen pasar al PAN como un partido bonachón, bondadoso, atractivo, que no hace daño a nadie. Ya ni siquiera apelaremos a la ética, porque la pisan constantemente. Sino a precaver al votante, al elector, de que mire muy bien dónde pone su equis en la boleta electoral.


Y no crea lector que los panistas son los únicos. Los inventores no sólo de la clase política mexicana, tan especial y paradójica a nivel mundial, sino de la mentira piadosa, de la mentira flagrante, de la mentira latente, de todos los tipos de mentira política, fueron los priístas. Por ejemplo, qué cantidad o calidad de cinismo debe tener un político cuando se atreve frente a las cámaras de televisión, en un comercial del PRI, y nos referimos al nuevo presidente de este partido Humberto Moreira, para afirmar que ellos conforman una nueva clase política y que son la maravilla andando. Él fue gobernador de Coahuila y cuenta con todas las cartas que lo acreditan como buen mentiroso, como un corrupto sobresaliente, con las credenciales que lo avalan como alguien que abusa del poder sin que nadie lo denuncie. Solamente alguien así se atreve a poner su cara frente al monitor y afirmar que forma parte de la nueva clase política. Ah, un detalle. Eso lo afirman los priístas porque se sienten ahora hijos políticos del gobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto, y me imagino que se sienten nuevos políticos porque copian lo que aquel, que en sus campañas firman ante notario lo que la gente les pide. El caso es que no hay nada nuevo en el asunto, porque de todos modos ni cumplen con todos los asuntos firmados y nadie los mete a la cárcel por no cumplirlos, por lo tanto, no hay nada nuevo. Pero lo más importante, si fueran nuevos políticos se basarían en científicos sociales de la más diversa índole para en realidad captar las carencias que deben subsanar. Pero obviamente eso es algo que escapa a sus posibilidades: son simples políticos de pacotilla (vieja); con las mismas mañas, con las mismas tretas, con los mismos procedimientos de ese PRI viejo, caduco, que por mucho que quiera cambiar no podría porque nació institucional.

Es lógico que sean mentirosos. ¿Cómo es posible que un político hable, por ejemplo, de que creará 400 estaciones del metro en la sierra de San Gabriel hasta Toluca (esto es un ejercicio mental, no será así) cuando dicho político en su vida se ha subido a un vagón del metro, de cualquier metro? ¿Cómo es posible que se prometa subidas o bajadas, ayudas al transporte de personal en tal o cual estado, cuando el político jamás ha viajado en un “chimeco”, o cuando nunca ha sentido el rigor de los cafres de un microbús con el volumen de sus “cumbias” a todo lo que da? Ni siquiera han tenido que esperar horas en un lugar para abordar el autobús que los lleve a su destino. Tampoco ha tenido que vérselas “negras” a final de semana cuando los miércoles ya no hay ni para tortillas y aún faltan tres días para el pago. Claro, es el capitalismo más crudo y cruel, el neoliberal, para la mayoría de los pobladores. Ah, dirá el lector: eso nadie lo ha mencionado. En efecto, porque debo decirle, lector, que el 99.99% de los locutores y comentaristas de la radio y, mucho más de la televisión, son elegidos especialmente, es decir, son lacayos del sistema económico y político de nuestro país. Nadie lo va a mencionar, y cuando lo mencionan dirán: ¿eso? Ya pasó de moda, ahora esas explicaciones no van con los nuevos tiempos, ahora todo es más light, si no te complicas como con esas cosas tontas, no te pasa nada y vives más tranquilo (esperando de dónde te va a llegar el “madrazo”, faltaría decir), por lo tanto, explicaciones viejitas como esas no valen ahora. Ahora lo que hay que describir son cosas muy superficiales, que no atentan ningún interés. Prohibido hablar de pobreza, de marginación, de discriminación, de explotación, de plusvalía, de reparto de la riqueza desigual, de explotación del trabajo de la mayoría, de actuaciones constantes del gobierno favoreciendo a la burguesía, etc., así que lo light, he ahí la felicidad.


No olvide lector, que los lacayos de la burguesía, dentro de los medios de comunicación, son también una especie de clase política, son una clase informativa o deformativa -mejor dicho-. Tienen su nicho y hay de aquel que diga la verdad, que exprese crudeza en sus comentarios acerca de los problemas sociales. Observa, lector, sólo a los deformantes, que nos leen las noticias. Lo hacen sin crítica alguna, ni siquiera una crítica leve. Todo pasa como si no pudieran componerse las cosas. Por más que dicha clase invente coaliciones, asociaciones, agrupaciones para informar “bien”, lo único que pretende es el de informar “bonito”. Es la vida “bonita”, la de clase media y alta, la que ellos quieren sustentar, una especie de “sueño mexicano” que es posible alcanzar si uno se lo propone. Y, por si no lo sabía, lector, esa forma es un modo de educación enajenante, sí, nos han enajenado, haciendo creer que poseer un televisor y un refrigerador ya nos hizo clasemedieros. En la realidad, la mayoría del pueblo de México en el medio rural o urbano se las ve muy difíciles con la comida diaria, con los gastos diarios del sostenimiento de una vivienda, y por supuesto, no compra ropa nueva casi nunca.

Esa es la realidad que nos han enajenado estos lacayos de la nueva clase deformante.

 

Pretendo denunciar, develar, que hay cosas dentro de nuestro México que no podemos pasar por alto si es que votamos o no. No  deseo convencerlo de votar o no, de votar por alguien o no, sino que quiero que lo dicho se quede en su pensamiento y su conciencia. Tal vez muchas cosas ya las sepa, mejor. Pero habrá otras cosas para la reflexión; esas son las importantes. Espero que ayude en algo a alguien, y si no, también cumplirá su misión del intento.

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