Crítica al libro "Geografía, pasado y futuro"
Crítica de la Geografía crítica
No hay publicación de la Geografía idealista -abundante abrumadoramente en la literatura geográfica-, ni autor de explicaciones geográficas, que no muestre de inicio sus defectos científicos y sus posiciones idealistas y subjetivistas. Sucede que abundan las disertaciones interminables y poco claras acerca de lo que es la Geografía, su quehacer o su objeto de estudio; todas envueltas en marañas literarias poco esclarecedoras y hasta contradictorias.
La Geografía es la ciencia del espacio terrestre, o dicho de otro modo, de las propiedades y relaciones espaciales geográficas terrestres, las cuales sólo en el fondo son estudiadas, investigadas o esclarecidas por los geógrafos oficiales en casi todo el mundo, pero de un modo muy parcial, unilateral o incompleto. Esta característica de la literatura teórica geográfica se debe a un hecho simplísimo: la Geografía está inundada de subjetivismo idealista o de positivismo exageradamente anticientífico e hipócrita. Es el caso de cualquier ejemplo, ahora ejemplifiquemos la introducción del libro, compilación realizada por E. H. Brown denominado: Geografía pasado y futuro.
Brown apunta en su introducción: "Quizás las preguntas que se les hacen más comúnmente a los geógrafos son: "¿Qué es la geografía?", "¿Qué hacen los geógrafos?", y "¿Para qué sirve la geografía?". Con frecuencia quienes preguntan critican un poco, si bien algunas veces enérgicamente, e insinúan que los geógrafos tratan de hacerlo todo, aunque no hagan nada que otros no puedan hacer mejor. Se nos considera como si no tuviéramos un campo propio y fuéramos sólo invasores de todas las demás disciplinas académicas, desde la física hasta la psicología. No hay duda que los intereses de un geógrafo son muy amplios, pero es precisamente su amplitud lo que hace que la geografía sea tan atractiva para tantos de nosotros". Así que, la Geografía, según el compilador es atractiva por su vasto campo de conocimiento. Bien, bien. Mueve a risa como si las demás ciencias no tuvieran esta característica, como si las facetas de estudio, los objetos reales de las demás disciplinas científicas no fueran atractivas por sí mismas y los geógrafos fueran los más afortunados científicos del planeta. Eso, ¡es no entender nada del asunto que estudia la Geografía!
Pero, la Geografía, según dijimos anteriormente estudia al espacio geográfico o terrestre o al conjunto de relaciones y propiedades espaciales de los objetos terrestres; no estudia los objetos, no estudia los modos de movimiento material terrestre: estudia las propiedades y relaciones fundamentales, espaciales, el espacio terrestre como la forma fundamental espacial en que existen -no en que se mueven o cómo se mueven, no en cómo cambian, ni qué propiedades poseen- los objetos terrestres, el conjuto de los objetos y fenómenos de calidad planetaria terrestre. Pero los geógrafos idealistas, como Brown, insisten en que estudian muchas cosas, o sea, los objetos en sí mismos, aunque luego se contradigan en el propio texto y nieguen lo que antes afirmaron. Esto es puro confusionismo, veamos.
El autor, primero reafirma el amplio campo de estudio de su ciencia. Dice: "Los futuros estudiants universitarios de geografía dan dos tipos de respuesta a la pregunta: "¿Por qué quiere estudiar geografía?". La primera es, por supuesto, que en términos de los resultados de sus exámenes, consideran que son buenos para ella; la segunda es que les gusta por lo amplio del tema, la forma en que su objeto de estudio comprende las artes y las ciencias, y por su propio interés acerca del futuro del mundo y el lugar que ocupan en él. La geografía trata de estas realidades y en esta etapa de sus vidas no desean vincularse a una disciplina de límites estrechos". ¡Bien, muy bien. No quieren vanalidades, sino conocimientos incomparablemente fundamentales del mundo, y por si fuera poco, amplísimos!
Y recurren a una treta tonta o vanal. La Geografía puede ser sistemática, es decir, estudiar objetos y fenómenos, y espacial, es decir, estudia regiones, países, comarcas, y demás unidades espaciales, las que llaman paisajes, por si algo faltara. En esta ambivalencia no saben, al final, si estudian cosas o estudian el espacio, y aquí no hablo del espacio como el vacío newtoniano, sin relación con la materia ni con el tiempo, sino del espacio físico real, único existente, como forma fundamental de existencia de los objetos puntuales materiales, lo que implica que el espacio no sólo es lo puntual, no sólo son los objetos en su existencia espacial, sino, además, lo extenso, y más correctamente, lo continuo, la undiad de lo continuo y lo discontinuo. Pero estos geógrafos no entienden eso o no le han prestado atención; ellos son simplones, para ellos el espacio es lo vacío, la nada, por lo tanto, no hay nada qué estudiarle, y al final terminan estudiando los objetos y los fenómenos, olvidándose de su carácter especial.
Y, entonces, a veces terminan por declararse estudiosos del espacio: "Pero, en el caso de que fuera posible reducir el contenido de la geografía a una palabra, así como se puede decir que la botánica se ocupa de las plantas, y las biografías de las personas, nosotros nos ocupamos, no sólo de mapas, como era la idea de Cleiehew, sino ciertamente de lugares". Vaya, ¡lo ha descubierto! No obstante, por algún subterfugio, surgido de no sé dónde, consideran que dichos lugares no son físicos, sino consecuencia de la humanidad y su actividad: " Las personas hacen a los sitios y éstos hacen a las personas, pero los lugares, y no las personas, son la geografía". Y, pareciera que habla con acierto, sólo que esos "lugares" ("sitios") no son una propiedad física material, sino "algo" indeterminado surgido de la simple presencia humana. Pero la realidad física material del espacio no es así, puesto que el espacio ya existía antes de la aparición de la humanidad y de cualquier forma de vida, y seguirá existiendo fuera e independientemente de la vida y el ser humano. Y, aunque el ser humano en sociedad lo modifique, seguirá siendo el espacio físico material de siempre, por su puesto, con características nuevas, con propiedades que cambian más o menos de prisa, más o menos de forma o figura.
Desde luego, que no se trata sólo de que la Geografía tenga como único y superlativo método de estudio lo que se llama "síntesis", dado que, sencillamente, si fuera así, tendría que ser la síntesis del espacio y no de los objetos, cosa que realizan los geógrafos empíricos de todo el mundo. Y, sin embargo, insisten en esa famosa síntesis, como un resumen de todas las cosas terrestres. Si fuera la "síntesis" geográfica el método fundamental -y vamos a conceder el hecho- sería la síntesis del espacio y no de los objetos; de propiedades tales como la localización, distribución, extensión, límites espaciales, formas o figuras espaciales, propiedades que nos indican únicamente los atributos espaciales del las cosas y no las cosas en sí mismas: simetría, asimetría, posición, situación espaciales, curvaturas espaciales bajo la influencia gravitacional, bajo la influencia de relaciones físicas concretas entre los objetos y fenómenos terrestres. Así que si hablamos de lugares, de espacios, de áreas, de volúmenes, tendremos que hacerlo desde su ángulo geográfico, físico material, concreto de características meramente espaciales y no humanas, no como consecuencia de la actividad humana únicamente, no como resultado de fuerzas extrañas a lo que existe en la realidad objetiva del planeta y el cosmos.