Democracia burguesa a la mexicana

Publicado en por geografiadialecticaymas

La democracia burguesa mexicana 1/

Entre engaños y mentiras
Por José C. Martínez Nava

 

México, como muchos países en el mundo, es un país capitalista dependiente, explotado por el imperialismo internacional. Aquí no se trata de caer en el viejo juego de los lacayos del capitalismo, quienes se esfuerzan muy bien por omitir, negar y hacer pasar como obsoletos términos y terminología clara y precisa acerca de la economía y política de los países, economía y política reales que favorecen únicamente a una clase social: la burguesía y sus consortes pequeñoburgueses. Por eso es importante un planteamiento claro del asunto.

 

Al capitalismo dependiente y explotado por el imperialismo internacional le corresponde una práctica política adecuada que llamaremos democracia burguesa, puesto que la realidad nos indica que todas las actividades y relaciones sociales se subordinan a los intereses de las clases poderosas en un país y tiempo determinado. En nuestro caso, nos referimos a México, regido políticamente por una democracia burguesa, para distinguirla, por ejemplo, de la democracia popular de algunos otros países.http://t3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcR9TGwkQR3i8gq2L7H3zUmLNYa5ynx4WYSe333Lc4fFK6MSnEm4

 

El término democracia nos indica la forma de régimen político basado en la proclamación de los principios del poder del pueblo, la libertad y la igualdad de los ciudadanos. En este sentido, la democracia supone el reconocimiento del principio de la subordinación de la minoría a la mayoría, la elegibilidad de los principales organismos de poder del Estado y la existencia de derechos y libertades políticos.

 

Desde aquí rompemos definitivamente con las ideologías engañosas, mentirosas, hipócritas de los ideólogos burgueses -que son muchísimos en un país menor de edad polícicamente-, dado que para mentiras, engaños y desvíos teóricos de esos lacayos se pueden encontrar en cualquier medio de comunicación burgués. Y, rompemos con esas prácticas porque es preciso señalar la realidad objetiva de la sociedad en que nos desenvolvemos y poner de pie las explicaciones de todo lo que acontece.

 

Enfocaremos a la democracia en ligazón indisoluble con las condiciones materiales de la vida de la sociedad mexicana y su estructura de clase. México está conformada con una sociedad de clases sociales, le corresponde una estructura social clasista, misma que existe en la mayoría de los países y en, por lo menos, los últimos veinte siglos de historia humana.

 

Toda democracia, en los países divididos en clases, es expresión de la dictadura de la clase dominante -aquí, también alcanza a los países que intentaron e intentan dictaduras de las mayorías del pueblo trabajador, como en los países que ensayaron el socialismo-. En el contexto del régimen explotador capitalista de México, las instituciones de su democracia burguesa sirvieron y sirven a las clases que poseen los medios de producción y el poder político.

 

Por eso compartimos la posición del líder y fundador de la Unión Soviética, V. I. Lenin, quien afirmaba contundente y claramente que en la sociedad capitalista tenemos una democracia amputada, mezquina, falsa, una democracia únicamente para los ricos, para la minoría.

 

En efecto, la democracia burguesa es el tipo histórico más desarrollado de las clases poderosas explotadoras capitalistas. Esta democracia, pese a todo, desarrolla la lucha social por una democracia socialista, pues lleva en su seno su propia destrucción natural.

 

La democracia burguesa mexicana destruye el desarrollo social, el desarrollo de las fuerzas productivas materiales y humanas; atenta naturalmente en contra de todos los objetivos humanos y sociales del pueblo trabajador y corroe las estructuras mismas de la economía, de la libertad y del derecho genuinamente popular. Es lógico. La burguesía jamás cederá sus derechos, sus libertades y sus ganancias escandalosas al pueblo mexicano, por ello fomenta ideologías bien arraigadas en el mismo pueblo, que resulta engañado, haciéndole vivir una situación que no corresponde con sus condiciones materiales.

 

En la casa, en la comunidad, en la escuela, con todo el peso de las instituciones burguesas, el ciudadano es enajenado de sus ideas adecuadas a dichas condiciones sociales. No obstante, dentro de la misma dinámica social surgen las ideas correctas, revolucionarias, adecuadas con el poder del pueblo y no con el poder de unos cuantos explotadores de los demás. Estas ideas y actores son un verdadero peligro para la estabilidad de la democracia burguesa y gradualmente van tomando posiciones políticas muy importantes dentro de la sociedad, situación que releva la supuesta paz social convirtiéndola en una revolución social que, incluso, podría adquirir matices diferentes, desde la protesta pacífica hasta la violencia revolucionaria.http://www.infosurhoy.com/cocoon/saii/images/2009/07/07/MEXICO-Calderon2.jpg

 

México, así hace su historia, en la lucha de clases, en la lucha por el poder político. Las revoluciones y movimientos populares, hasta hoy, han sido interrumpidos o aplastados, por tal motivo aún prevalece el poder burgués, con su correspondiente empobrecimiento material de la gran mayoría de mexicanos.

 

La democracia burguesa mexicana es correspondiente con la república presidencialista y, por supuesto, el presidente y todas las instituciones políticas son burguesas, acordes con sus intereses económicos. La burguesía diluye en su Estado todos los órganos máximos de poder político, y disfrazan la representatividad general en elecciones supuestamente populares.

 

El estado mexicano es la organización del poder político de la burguesía. Es una maquinaria que mantiene la dominación de la burguesía sobre las demás clases sociales, sobre todo, la clase de los trabajadores. La principal misión del Estado burgués mexicano son la represión de los adversarios de clase con el objetivo de fortalecer el dominio económico y político de la minoría explotadora, la protección de la propiedad privada de los medios de producción y de riqueza, de la explotación y la ampliación de la política exterior en beneficio de las clases explotadoras. Por eso, el Estado mexicano actúa siempre en contra de los intereses de las mayorías.

 

Por lo tanto, México, no podrá salir de las condiciones capitalistas en deterioro hasta cuando el Estado y sus clases beneficiadas no sean desterrados definitivamente de la vida nacional.

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