Invento del "espacio social"

Publicado en por geografiadialecticaymas

Teoría geográfica desde la labor empírica

Los embrollos de Machinder
Por José C. Martínez Nava

En la literatura geográfica de los dos últimos siglos, incluyendo los finales del siglo XIX, se caracterizan por dos aspectos: los intentos de elaborar teorías geográficas como conclusiones meramente empíricas, es decir, emanadas de los datos empíricos y consecuencia de la labor empírica de los geógrafos, y elaborar dichas teorías desde el punto de vista del idealismo, lo que cual, evidentemente, no resuelve el problema geográfico del espacio. No es hasta finales del siglo XX cuando, a partir de las posiciones del materialismo dialéctico, se logra, por lo menos dar los primeros avisos de una teoría científica del espacio terrestre.

 

La solución idealista, subjetivista, del problema geográfico del espacio radica en considerar al espacio como un espacio "social", y más, como un "espacio" consecuencia de las relaciones y actividades humanas. Esto, no es más que una conclusión simplista y empírica, consecuencia de mirar a la realidad objetiva sólo como forma de pensamiento, como idea, incluso, como una buena idea, pero desconociendo, por completo, a la realidad objetiva del espacio.

 

Por ejemplo, Mackinder, desde Oxford en 1887, definía a la Geografía como "la ciencia cuya principal función es la de investigar la interacción entre el hombre en sociedad y la parte del ambiente que varía localmente", esto es, que no estudia el espacio, sino la interacción entre cosas.

 

Estas apreciaciones empíricas llevaban y llevan al extremo de conclusiones contrarias al verdadero conocimiento científico. Por ejemplo, se supone que la Geografía no es histórica, sino que se reduce al estudio de ese "espacio social" evidentemente al aparecer la humanidad, dejando a las demás ciencias otros estudios geográficos. T. W. Freeman, citando el concepto de Roderick Murchinson afirma: "La geología era el estudio de la condición de la "tierra y de los cambios en su superficie durante el ciclo de edades que precedió al amanecer de la historia", y la geografía física "el conocimiento de la tierra tal cual es y de los cambios que han ocurrido en los tiempos históricos". Esto significa, pues, que los geógrafos de finales del siglo XIX y principios del XX, incluyendo a casi todos los actuales consideran que estudian un espacio que no es el real, el físico material, el que se curva con la gravedad, el que tiene propiedades consecuencia de las interacciones de los diversos modos o formas de movimiento (físico, químico, biológico, social). Las consecuencias de estas apreciaciones implican que hubo un espacio, el físico material, antes de la aparición del ser humano (aunque no se define a qué especie de homo se refieren, pues existieron varias) y que, al comenzarse a desarrollar la especie homo, en homo sapiens, de pronto aquel espacio físico material desaparece y da lugar a un "espacio" que ninguna otra ciencia estudia porque, sencillamente, no es ninguna realidad objetiva sino una mera creación mental de los teóricos (empíricos, la mayoría) de la Geografía.

 

Otros embrollos surgidos del enfoque empírico (pero, al fin de cuentas idealista subjetivo) es, por ejemplo, los lugares y papeles de las diversas geografía empíricas (física, biológica, social, humana, etc.), o bien, el lugar y el papel de las otras geografías (métodos o procedimientos de estudio empírico en la Geografía) como es la geografía "activa", la geografía "aplicada", y demás. Aquí, se tiene un embrollo en la llamada geografía aplicada, pues ellos se refieren a la geografía empírica, y más correctamente, a la parte de la investigación empírica geográfica, al nivel empírico de los conocimientos del espacio terrestre real, puesto que, en realidad, como método, esta "geografía aplicada" es la aplicación del punto de vista kantiano del espacio al estudio de los objetos y no la transformación concreta (material) de los conocimientos científicos del espacio terreste, en una especie de ingeniería geográfica, es decir, cuando los conocimientos del espacio físico material de la Tierra se convierten en fuerza productiva directa o en la transformación de la realidad objetiva.

 

Por eso los geógrafos empíricos de estos últimos tres siglos han estado inmersos en discusiones inútiles de tipo determinista geográfico, posibilista y demás. Y no dan soluciones científicas definitivas ni cercanas a la realidad. Por eso, en sus disertaciones interminables, intentando encontrar explicaciones (las cuales necesitan de otras, y así sucesivamente) caen en inventos teóricos que nada tienen que ver con la realidad. Así, definen, por ejemplo, como lo hace H. R. Mill en 1896, a la Geografía como el "conocimiento exacto y organizado de la distribución de los fenómenos sobre la superficie de la Tierra. Esto implica -afirma Mill- a la raza humana, y como ésta representa la culminación de la evolución orgánica, la verdadera comprensión del hombre dentro de su ambiente territorial es el objeto final de la geografía... Hasta ahora la atención de los geógrafos se ha dirigido principalmente a la recopilación de hechos; ahora es necesario ordenarlos y analizarlos". Todo es un error garrafal teórico, sólo la última afirmación es certera, de que lo único que han hecho los geógrafos hasta hoy ha sido desarrollar y enriquecer el bagaje empírico de los conocimientos acerca del espacio terrestre o del espacio geográfico.

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