Sobre burgueses y pequeñoburgueses mexicanos

Publicado en por geografiadialecticaymas

¿Quiénes somos?

Política a la mexicana
Por José C. Martínez Nava

 

“¿Por qué los pobres no comprenden apenas dejan de ser pobres?”. Pablo Neruda.

 

En los últimos 20 años, luego de la caída del Muro de Berlín, a muchas personas les encanta el hecho de que, supuestamente, ya hayan quedado atrás las cosas que eran como medio estorbosas o incómodas. Nos referimos a esas cosas, ideas o conceptos que definían lo que era un mundo no capitalista. Es que, los mexicanos sobre todo, conformamos una sociedad tradicional, conformista, conservadora, muy religiosa y en el ambiente se sentía como un insulto cuando alguien hablara de imperialismo, comunismo, lucha de clases, burguesía, proletariado, explotación, capitalismo, y demás conceptos. Es más, casi ni se utilizan en los medios ni en los ámbitos de las charlas ocasionales e informales entre la gente, ni en los medios de comunicación.


No se oye a ningún vendedor de verduras en un mercado popular, por ejemplo, diciendo: “es que la burguesía se vio beneficiada...”. Si se oyera esto, seguro, que la gente volvería su mirada para mirar el rostro de aquel personaje que osó utilizar dicha expresión.


Sucede que nos han hecho creer que cuando desapareció el socialismo en Europa, ya todos los males del capitalismo se habían resuelto y entonces ya no habría necesidad de volver a utilizar estos términos para explicar nada. Todo iba a ser felicidad y el lenguaje común regresaría a la normalidad. A esto se llama: ideología; nos hicieron pensar algo que no es real. Que la URSS haya desaparecido no significa nada más que eso. México y muchos países siguieron siendo capitalistas, no desapareció la explotación de la fuerza del trabajo en estos países, la burguesía siguió existiendo, el proletariado igual, el imperialismo no desapareció sólo la “Guerra Fría”, los EUA siguen invadiendo países, siguen bombardeando países, siguen invirtiendo en países y llevándose sus ganancias a la metrópoli, sigue con sus armas nucleares intactas, castiga al gobierno que no se le alinea, etc., es decir, las cosas existen como antes, pero nos han engañado.


Así que, lector, no se asuste si hablamos de burgueses y pequeñoburgueses mexicanos. Los burgueses mexicanos[1] son una clase extraña, si la comparamos con las de muchos otros países. Tienen el Poder económico, es decir, son dueños de los medios de producción y distribución, tanto materiales como espirituales, son los industriales, banqueros, grandes terratenientes, dueños de enormes haciendas productoras de tequila, vino, textiles, edificios, empresas de alimentos, medicinas, etc. Son, pues, quienes concentran en sus manos la mayor parte de la riqueza producida por el trabajo de todos los mexicanos. Y aunque se lea feo, ni modo, nos explotan, se aprovechan de su situación para controlar los mercados internos, nos venden caro, pero también se apropian de los productos de nuestro trabajo.


En un país como México, donde el Estado tomó las riendas de decidir quién explota a quién, quién sí obtiene ganancias y quién no, es decir, un Estado que desde la dictadura porfirista rigió la vida económica de la nación, no importando que hubo una revolución de por medio, en la actualidad sigue realizando la misma función de controlar los procesos económicos y sociales, la burguesía nacional y extranjera han sabido adaptarse y entonces, resulta que su comportamiento psicológico es algo diferente al comportamiento histórico de las burguesías europeas[2], por ejemplo. Acá, contamos nada más ni nada menos, según la revista Forbes[3], con Carlos Slim Helu, como el más rico del mundo. El dato tal vez vale: México ocupa el 56 lugar en cuanto a índice de desarrollo humano[4] entre 169 países del mundo.


¿Cómo es hoy esta burguesía mexicana actual? “Leti y Miguelito Castellanos Lascurain ofrecieron una fiesta súper en un antro de súper moda en la Ciudad de México... Lindas caras, atuendos costosos y looks vanguardistas inundan las páginas de... publicaciones, que sin reparo alguno muestran a los supuestamente más notables de nuestra sociedad, esos que en su gran mayoría forman una clase parasitaria, pero al fin bendecida por un sistema que ha probado y comprobado ser desigual e inequitativo con la mayoría... Cocteles, noches de casino y reuniones por demás elegantes son sólo algunas de las formas en que nuestra élite social gasta su valioso tiempo... La reproducción que esta selecta minoría hace de sí misma, debe avergonzar a un país como el nuestro, con más de la mitad de su población viviendo o más bien sobreviviendo con salarios de miseria... Mientras que los de la Vega gastan trivialidades y suculentos manjares, Juan Pablo tiene que soportar los impactos del alza de la canasta básica y de los servicios de primera necesidad... esos círculos selectos, en donde sólo tiene cabida la gente nice, bonita, bien; la que viaja al extranjero con frecuencia, usa joyas de diseñador y se codea con gente importante, de renombre.


“La identidad de la clase media [pequeñoburgueses] parece desarrollarse en función del desenvolvimiento de la clase superior a ella, la cual se caracteriza por su espíritu segregacionista. ¿En cuántas ocasiones no hemos escuchado la clásica historia del estudiante universitario clase mediero, cuyos padres decidieron inscribirlo en una universidad carísima, y según ellos de prestigio, para que se realice en otro mundo y comience a formar amistades que en un futuro le puede ayudar a escalar posiciones?


“Caso aparte merece la prole de nuestra burguesía política, mareada de fiebre de vanidad. Los Salinas, Zedillo y Fox, sólo por mencionar unos cuantos, no han perdido oportunidad alguna para salir del anonimato. Pareciese que ver sus rostros a color en las portadas de sociales fuese una de sus mayores ambiciones.


“La sed de protagonismo de estos personajes es reflejo del increíble desequilibrio social en el que nos encontramos, en donde una de las metas que desde pequeños nos obligan a cumplir es la elevación del status”[5].


Los nuevos burgueses mexicanos tienen un comportamiento muy diferente a los miembros de la vieja burguesía mexicana; son más osados, tienen ideas burguesas innovadoras, lo único que los emparenta con los viejos burgueses es su afán de mayores ganancias utilizando menores recursos, pero ni a uno ni al otro le interesa para nada el costo social invertido en eso. Son algunos mexicanos que “siempre han tenido el poder económico y político de este país. Extranjeros e hijos de extranjeros que de generación en generación han podido, con mayor o menor capacidad, mantener su estatus de “extranjero”, en un país colonial, en el que el malinchismo y el desprecio a la cultura y fenotipo local han sido permanentemente reforzados y alimentados. Esos “mexicanos” que tienen sus exclusivas zonas residenciales, sus escuelas privadas, sus zonas comerciales, que hablan “en su lengua madre” aunque tengan generaciones de vivir en México. Esos que llaman “nacos” a los que no son como ellos y que no tienen la más mínima compasión y solidaridad social con “los pobres”, pero que cuando viajan a lejanos países a las Olimpiadas o el Mundial de Futbol se disfrazan con grandes sombreros, sarapes multicolores y cantan el “cielito lindo”[6].


Los nuevos y viejos burgueses viven en un país muy diferente al de la mayoría de nosotros. En realidad dentro de nuestro país hay muchos “Méxicos” pero, en general, ellos viven en un México imaginario, lejos del México del trabajo, de la creación de la riqueza; pero no por ser imaginario ese, su México, no existe, puesto que ese México es el dueño de esa riqueza creada por todos los demás. “Y dentro de “estos Méxicos” existen muchos otros Méxicos. Porque podemos hablar de un “México español”, un “México” libanés, un “México” judío, un “México” inglés, un “México” francés y por supuesto, de un “México” norteamericano. Son estos “Méxicos” los dueños del poder económico y político. Ellos, los que se manejan con una ideología criolla, son los que han dirigido “su país” desde 1821 al fracaso. Siempre peleando entre ellos y buscando alianzas con el extranjero, soñando que los capitales foráneos los hagan ricos, entregando la mano de obra de los “naturales y sus recursos naturales a cambio de su perversa y corrupta “sociedad anónima”.


“Desde otra perspectiva, son los “mexicanos” que integran ideológicamente el “México imaginario”, los que toman las decisiones en el campo económico y político, ellos son los forjadores del mito del “mexicano incapaz, acomplejado, impotente y frustrado”, porque a lo largo de estos dos siglos, ellos han sido los: inseguros, corruptos, mediocres, traidores, explotadores, “poquiteros”, cobardes. Estos “mexicanos” son los que han llevado a “su país” a la quiebra, a pesar de contar con un pueblo milenariamente solidario, trabajador y contar con una inmensa riqueza natural.


“Existe en México un poderoso Sistema de Castas disfrazado hipócritamente. En el que aproximadamente un 10% de la población posee cerca del 40% de la riqueza nacional y que en general, está integrado por gente descendientes de extranjeros. Un puñado de familias controla económica y políticamente el país, igual que en la época colonial.


Del otro lado, otro 10% integrado por lo que el INEGI reconoce como “indígenas”, porque aceptan voluntariamente en el censo, hablar una lengua indígena. Aunque sabemos que muchos “indígenas” hablantes de sus lenguas maternas no reconocen públicamente, que son hablantes de una lengua original por temor a la discriminación. Este 10% posee el 1% de la riqueza nacional.


En medio queda una masa informe de “mestizos”. No sólo entre indígenas y europeos, porque aquí también están presentes los africanos y los asiáticos de manera contundente. Estos mestizos, por lo general, presumen a sus antepasados extranjeros y muy pocos a su raíz indígena. Su memoria histórica es muy corta o de plano no existe. Son hijos de la “modernidad”, de la moda, de la televisión, la radio, la comida rápida, los productos chatarra y piratas, incansables “soñadores del sueño americano”[7].


Estos pequeñoburgueses hablan maravillas del país de Estados Unidos de América, y hablan mal de países como Cuba o Venezuela, con gobernantes no alineados a lo que ordena el gobierno norteamericano. Y los odian realmente, odian a los pobres mexicanos, de quienes dicen que son flojos, irresponsables, machistas y borrachos. Nunca mencionan que en Estados Unidos la droga es consumida por millones de jóvenes y viejos norteamericanos; ellos sólo miran sus grandes tiendas comerciales, sus precios bajísimos en los productos, las bondades de sus hoteles. Odian a su país y quisieran no vivir en él, porque se afrentan, se apenan; a veces se refugian en los grandes centros comerciales de las grandes ciudades mexicanas, miran televisión de paga, tienen “chachas”, “choferes”, “criados”; sus refrigeradores siempre están repletos de comida y jamás podrían tener problema de alimentación, de vivienda o de vestido. Viajan al extranjero, porque detestan las pobres ciudades mexicanas. Miran aburridos grandes museos en otras ciudades del mundo y jamás han ido al Museo de Historia Natural de la Ciudad de México, o al de Antropología e Historia.

Obviamente viven en México, sin vivir realmente en el México real. Conozco personas, de clase media, digamos de unos 50 años de edad, que aseguran no conocer el Metro de la Ciudad de México. Lo importante es que burguesía y pequeñoburguesía están distantes, separadas, o son ajenas a la vida de los mexicanos reales, los que hacen el país con su trabajo diario. Y muchos de estos incursionan en la política y pasan a formar, también, la otra clase social extraña en nuestro país: la clase política. ¡Cuánto nos ha costado mantener esta forma de organización social y económica!



[1]     Los pequeñoburgueses, como su nombre lo indica, son burgueses con menores riquezas. Esto es, desde el punto de vista objetivo, real, económico.

[2]     “Al contrario de las burguesías europeas, la mexicana es totalmente ajena a cualquier idea de grandeza histórica, desconoce las maneras de consagrarse públicamente y posee una buena conciencia infinita que le hace considerar sus pequeños valores como eternos y perfectos”: Carlos Fuentes. Publicado en: http://actores-sociales.blogspot.com/2009/03/articulo-sobre-la-burguesia-mexicana.html

[3]     http://www.forbes.com/wealth/billionaires

[4]     http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Países_por_índice_de_desarrollo_humano

[5]     Del artículo: “¿De quién son esas caras?”, por Úrsula Alanís Legaspi, socióloga de la UAM, publicado en: http://actores-sociales.blogspot.com/2009/03/articulo-sobre-la-burguesia-mexicana.html

[6]     http://www.toltecayotl.org/tolteca/index.php?option=com_content&view=article&id=793:-psicologia-del-mexicano&catid=25:general&Itemid=72

[7]     Ibidem.

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