Conceptos empírico y científico del espacio
¿El espacio es lo vacío o lo lleno?
En el sentido común al espacio se le sigue considerando como lo vacío, como el recipiente vacío (sin cuerpos, puntos o materia) que se opone a los cuerpos “llenos”, a las partículas “sólidas” los cuales “llenan” el espacio vacío donde están. Por lo tanto, nadie dice que los cuerpos, que lo lleno, es el espacio, por ejemplo, los planetas o las estrellas o las sillas de un comedor, o los muebles; pero sí se afirma que lo que está entre ellos es el espacio. Por mucho tiempo, y en la actualidad todavía, se dice que los astronautas viajan al espacio, considerado como el vacío fuera de la Tierra, o entre planetas, o entre las estrellas, o entre las galaxias, etc.
Así, el espacio en el habla común y corriente, en los círculos científicos que no conocen los nuevos avances de las ciencias del espacio, se le sigue considerando como un vacío total, exento de cuerpos, y los cuerpos no se consideran como parte del espacio sino como algo independiente del espacio, que sólo lo ocupan, lo llenan. Sin embargo, un conocimiento más profundo y una reflexión más aguda nos dice que aquel espacio vacío no lo es tanto, pues el supuesto vacío entre los cuerpos también contiene cuerpos más pequeños o bien propiedades inobservables como el aire, la gravitación, la energía, el electromagnetismo y partículas descubiertas más recientemente.
En la actualidad se sabe que la energía radiante observable atraviesa el supuesto espacio exterior o vacío, también existen hipótesis de la llamada materia oscura y la energía oscura, que no sólo se encuentra y atraviesa los cuerpos (los penetra) sino que, además, en cuanto contenido material del universo constituye la mayor cantidad, en comparación con los cuerpos luminosos o radiantes observables. Se estima que la materia oscura (aún no confirmada, pero que es muy probable que exista) constituye el 22% de la materia del universo, que su propiedad en forma de energía oscura constituye el 74% y que sólo el 4% restante corresponde a la materia observable (3.6% como gas intergaláctico y 0.4% como estrellas)[1].
Por lo tanto, es muy probable que el supuesto espacio vacío sea sólo un vacío relativo en comparación con la materia “llena” o “sólida” que todos observamos. Entonces, el espacio absolutamente vacío no existe, o si existe es únicamente un vacío relativo o menos denso que el espacio “sólido”, lo que significa que el espacio no podría ser sólo lo considerado como vacío sino, también, lo considerado como “lo lleno”.
Ahora bien, de acuerdo a estas y otras evidencias, ya no podemos considerar al espacio independiente de los cuerpos, es decir, no hay espacio sin materia, aunque evidentemente muchas personas, incluyendo al mismo Newton, evocan el espacio en un sentido de vaciedad, o lo que queda después de quitar todas las cosas tangibles. Por lo tanto, no podemos guiarnos sólo por la impresión, por la representación que nos proporcionan nuestros conocimientos empíricos o nuestros aparatos sensoriales. Aquella idea, considerada como verdadera, de que el espacio es un recipiente dentro del cual están contenidas las cosas que vemos ya no es adecuado ni representa la realidad objetiva, y no podemos afirmar tampoco que el espacio no desaparece cuando está presente la materia y que se llena por ésta, sino, al contrario, que el espacio es una propiedad fundamentalísima de la materia, que la materia tiene existencia espacial, o que existe en forma de espacio o en cuanto espacio.
Durante mucho tiempo en la ciencia más avanzada prevaleció la idea del por qué había científicos que estudiaban las propiedades del espacio -recordemos que predominaba la idea común y corriente que hemos señalado y que resulta a nuestros sentidos tan evidente-, puesto que , luego de todo, si el espacio no es nada –se pensaba- qué había que estudiarle a la nada. Esos científicos estudiosos de las propiedades del espacio descubrieron que éste es “algo” y habría que dilucidar qué es este “algo”. Ahora el concepto del espacio es muy diferente.
La filosofía materialista dialéctica, confirmada por las teorías de la relatividad y algunos conceptos modernos no relativistas, nos informa que el espacio es (junto con el tiempo) la forma fundamental de existencia de la materia. Esta definición está dedicada a desterrar las ideas idealistas sobre el espacio (de su no existencia objetiva) y las ideas atomísticas o mecanicistas (newtonianas, que lo considera como un recipiente independiente de los cuerpos). Pero, a la luz de nuevos datos dicha propuesta debería de cambiar como, por ejemplo, que el espacio es la materia misma en el sentido de que aquél es una propiedad mucho más general que la propiedad como la energía, y al decir “general” tendríamos que explicar que es la más simple, la más externa, fundamental, un modo de existir de la materia. Es decir, el espacio es material por su contenido, contenido que le da forma y estructura a la materia (observar que ya no hablamos de los “cuerpos” visibles o detectables fácilmente, sino de todo el cuerpo de la materia, de la sustancia). Y, debemos agregar, también, que los cuerpos, visibles fácilmente o no, son perturbaciones espaciales, esto es, que poseen propiedades y relaciones espaciales diversas.
El concepto de materia es una categoría filosófica que sirve para designar la realidad objetiva, que existe fuera e independientemente del pensamiento. Pero la materia, ya en niveles menos generales y más concretos, como en las ciencias naturales y sociales que tienen que ver con el concepto de espacio, necesita de otros conceptos para caracterizarla en su infinidad de formas y modos de ser y de moverse o cambiar. Cuando hablamos del espacio (o de otros aspectos materiales como la sustancia, los elementos, etc.) hablamos de la materia, hablamos de la realidad objetiva, de la sustancia, de los elementos, del material del universo, de las partículas elementales, y de sus muchas interacciones. Pero al espacio no lo llamamos materia ni elementos ni sustancia, sino que lo consideramos como una propiedad material y es posible su estudio sin llamarlo “materia”, porque ya sabemos que el espacio no es lo vacío ni lo independiente de la materia o los materiales. Pero nunca perdemos de vista, claro está, que el espacio es material o bien, que la materia es espacial.
Cuando estudiamos el espacio y sus propiedades y relaciones no hablamos de las propiedades y relaciones de la sustancia, de los elementos propiamente dichos, y a la vez, no olvidando que el espacio es forma de existir de la sustancia, de los elementos, de las cosas, hacemos referencia únicamente a dicha forma, a las propiedades y relaciones espaciales de la sustancia, de las cosas, de los elementos.
El espacio, digámoslo así, es una entidad física, concreta, material, real y tiene que ver con la forma y estructura de lo físico, con lo concreto, de lo material, de lo real, de las cosas. Es inherente a las propiedades físicas de las cosas, pero no se reduce a dichas propiedades estudiadas por la Física sino que, además, tiene que ver con las propiedades geométricas de ellas. Por lo tanto, cuando se estudia al espacio no se descubren las propiedades físicas de las que se constituye (este es el campo de estudio de la Física) sino a la vez la unidad dialéctica de las propiedades físicas con las geométricas, de ahí que se le aborde casi siempre en la geometría de las cosas, que tienen que ver con la estructura o los niveles estructurales de la materia.
En la Filosofía materialista dialéctica, por un lado, se distinguen los modos de movimiento de la materia y, por el otro, las formas fundamentales de existencia de la materia. Dentro de los primeros, los modos de movimiento material, se enuncian los modos físico, químico, biológico, social, etc., estudiados por muchas ciencias concretas; dentro de las segundas, las formas fundamentales de existencia de la materia se consideran al movimiento o cambio o transformación, el espacio y el tiempo. Esto significa que el espacio no es ningún modo de movimiento de la materia, es decir, no es el estudio de objetos y fenómenos con sus interacciones, sino una forma de existencia, una forma de darse del movimiento de la materia. En la Física Newton, pese a su consideración del espacio y el tiempo, como vacíos, como recipientes estáticos independientes de los cuerpos materiales, creyó, al estudiar el movimiento de los cuerpos, que el espacio era una especie de ente que actuaba sobre los movimientos de los cuerpos. Este descubrimiento es genial, pese a su concepción errónea sobre el espacio, el tiempo y el movimiento, puesto que, en efecto, el espacio o la forma de existencia de los cuerpos actúa dinámicamente sobre ellos mismos.
Dicho de otro modo. El espacio no sólo interactúa con el movimiento o el cambio o la transformación de la materia o de las cosas materiales, sino que interactúa también con él mismo y con el tiempo, de ahí el descubrimiento genial de Einstein acerca del espacio-tiempo y de que la materia determina las propiedades de dicho espacio-tiempo.
[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Materia_oscura