Nociones preliminares

Publicado en por geografiadialecticaymas

¿La Geografía es una ciencia del espacio?

El Problema del espacio en la Geografía
Por José C. Martínez Nava

“Es evidente que en este caso tropezamos con una contradicción real del conocimiento científico”.

B. M. Kedrov


La Geografía de nuestros días es una disciplina de conocimientos que está invadida de subjetivismo filosófico, de neopositivismo, y de confusionismo extremo, y carece de un aparato teórico fundamentado científicamente que la convierten en una ciencia incompleta, no acorde con las exigencias sociales y con el desarrollo de los conocimientos.


Resulta que, por mucho que se crea así, los geógrafos hasta la fecha no han resuelto su objeto de estudio, no han definido al espacio terrestre científicamente, y la disciplina deambula de un lugar para otro, convirtiéndose a veces en una síntesis no muy calificada de otros saberes, y otras veces, se trueca en una suma de saberes sólo útiles, como breviario cultural, en las asignaturas escolares.


Ya que cruzamos el inicio del tercer milenio, pareciera mentira o broma pero la Geografía no ha encontrado su camino por la sencilla razón de que su objeto de estudio, el espacio geográfico o espacio terrestre, pasa aún de largo, es omitido, obviado, no se le estudia ni investiga ni se le trata siquiera en los encuentros entre geógrafos de todos los rincones del orbe. Es paradójico, casi todos los geógrafos, incluso muchos muy prestigiados hablan de él, lo mencionan y reconocen como su objeto de estudio, lo presumen y se regocijan, pero cuando las cosas se ponen serias, cuando hay que encararlo científicamente, cuando es necesario profundizar en su naturaleza, la mayoría –por no decir, todos- lo olvidan y lo abandonan a su suerte, dedicándose casi siempre a otras ramas del tradicional saber geográfico, invadiendo muchos otros campos de la ciencia, rascando acá y allá, como esperando el milagro que vuelva a aparecer en sus trabajos.


Estos son los síntomas de un saber que no ha alcanzado el estatus científico que, además, está puesto de cabeza, pero ¿se debe al olvido, descuido o ignorancia, o detrás de dichos síntomas se esconde toda una postura científica y filosófica? Esta pregunta debe ser contestada dado que, aunque parezca ociosa, es la piedra angular para resolver la postura de muchos geógrafos con respecto a su objeto de estudio y de su teoría del conocimiento.


Por lo tanto, el primer asunto que nos debe llamar la atención es la solución certera de problemas relativos al siguiente: ¿la Geografía es una ciencia del espacio? Su solución y la pregunta misma nos deja entrever que dicho problema es la cuestión cardinal, el problema gnoseológico más importante en esta ciencia.


Cualquier investigador y lector un poco escrupuloso, perseverante y paciente (en verdad paciente) y no influido por la filosofía profesoral y profesional de los geógrafos oficiales en casi todo el mundo, podrá comprobar muy fácilmente que la vasta literatura geográfica se caracteriza por un verdadero lío de indefiniciones y contradicciones. En dicha literatura pareciera que se promueve un tema específico y al final no es tal tema el tratado; nos encontramos con términos como espacio cuando, por ejemplo, se hablan del lugar de los geógrafos y para nada se refiere al objeto de estudio, y dichos términos en lugar de ser conceptos meramente geográficos son tomados de otras ciencias. Lo que sucede es que este conjunto de conceptos es presentado como la necesidad de las conclusiones empíricas dentro de la Geografía y no como una sistematización de alguna teoría geográfica, y no se subraya que pertenezcan aún al nivel empírico del proceso del conocimiento.


Pero muy pronto podría descubrirse en las conclusiones empíricas de los geógrafos supuestamente teóricos que detrás de sí se esconde, velado, todo un proyecto de Geografía, con su filosofía propia, idealista, subjetivista, mecanicista o parcial o unilateral, que no es más que la consecuencia lógica de una posición del partidismo científico que defiende los intereses de las clases burguesas dentro del capitalismo.


Esta Geografía es la oficial en todo el mundo y tiene todo un ejército de ideólogos, quienes fingen ignorancia (y si no la fingen, resulta mucho peor) y nos presentan a su Geografía como un conjunto de ramas concatenadas, una suma mecánica de las llamadas “geografías”, cada una de las cuales pretende o pretendió ser la que unificaba los conocimientos geográficos. Ya lo señalaba en su tiempo Rodolfo De Koninck en su artículo “Contra el idealismo en Geografía”[1]. “Aparecen –dice De Koninck-, en los escritos de los ‘grandes maestros’ de la disciplina, incesantes intentos para definir, de una vez por todas, el objeto de la geografía. Pero este ‘de una vez por todas’ resulta inalcanzable, o bien en toda ocasión, insatisfactorio, por lo que la geografía se ha definido más frecuentemente por la forma en que se practica que por la identificación rigurosa de lo que estudia”.


Muchos geógrafos que desarrollan el saber empírico en sus institutos de investigación o en su área docente, se ven obligados a generalizar el saber geográfico como introducción a sus libros de texto o consulta y sus conclusiones, evidentemente, son muy parciales. Inician prometiendo que la Geografía estudia el espacio terrestre y a partir de la segunda unidad de sus libros describen todos los saberes de las ciencias del universo y de las ciencias de la Tierra, e incluso, algunos elementos geográficos son pasados por alto.


Y es que se piensa o se hace pensar que la Geografía contiene todo un mosaico de temas muy diferentes; es un embrollo. Esto sucede porque, según su concepción empírica o idealista del espacio terrestre, se cree que, entonces, se estudian los objetos y fenómenos terrestres, y sus relaciones, dado que, según su concepción, el espacio no es una realidad objetiva y no hay nada qué decir de él. Empirismo puro, no falta.


El problema es para el pobre novel lector o estudioso de la literatura geográfica, porque nadie tiene compasión de él. Termina así no entendiendo nada o dejándose llevar por las maravillas de otros conocimientos presentados en los libros y artículos.


Así, la comentada pregunta de si ¿la Geografía es una ciencia del espacio? Queda plenamente justificada puesto que ¿se estudia el espacio geográfico o no?, ya que al parecer no es así, pero  sí existen muchas promesas de que así es.


En efecto, casi todos los geógrafos de todos los tiempos hemos llegado a la conclusión de que estudiamos el espacio terrestre puesto que el contenido de sus conocimientos empíricos así nos lo indica y lo hemos comprobado una y otra vez, entre líneas, de la vasta literatura geográfica, cuando existen elementos, velados o no, de que estudiamos la localización, distribución, extensión, límites, áreas, regiones, sectores, zonas, posiciones, situaciones, figuras espaciales, y demás propiedades y relaciones espaciales de nuestro planeta. Entonces, una hipótesis literaria de trabajo sería: sí, la Geografía sí estudia al espacio terrestre.


[1] En Gómez M., J., Muñoz J. y Ortega C., N. El pensamiento geográfico. Estudio interpretativo y Antología de textos (De Humboldt a las tendencias radicales). Alianza. Madrid, 1982. Pág. 505.

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