Nociones de lo finito e infinito

Publicado en por geografiadialecticaymas

Estructura de la materia

Lo infinito y finito del espacio y del tiempo
Por José C. Martínez Nava

 

En nuestra vida cotidiana nos enfrentamos con objetos y fenómenos que están limitados en el tiempo y el espacio, que tienen principio y fin, por lo que nuestra idea de lo infinito escapa a nuestras nociones corrientes. Pero en la ciencia, que no se contenta con las ideas empíricas, se eleva el conocimiento de la naturaleza a un grado mucho más alto y el problema de lo infinito adquiere importancia primordial, por lo que los pensadores, filósofos y científicos lo han planteado a lo largo de la historia.

 

Del mismo modo, la solución científica más acabada de este problema se distingue de las ideas idealistas y religiosas. Para los creyentes la idea de infinito se vincula con Dios, como un ser inconmensurable y todopoderoso, creador de la naturaleza y el hombre y encima de éstos. Dios lo es todo, Dios es infinito y eterno. Más o menos también así razonan los idealistas, quienes sustituyen a Dios con los conceptos de los fenómenos psíquicos, con la conciencia. Para ellos sólo basta aprenderse de memoria que Dios hizo el mundo así y que no hay respuesta a sus objetivos, porque todo es un misterio, inalcanzable a la mente humana. Idealistas filosóficos y religiosos así renuncian a resolver el problema del infinito. Pero en la ciencia no podría suceder esto, dado que su objetivo es resolver certeramente este como cualquier otro problema real.

 

En la ciencia, a partir del materialismo dialéctico, el problema de lo finito e infinito se relaciona a la propia naturaleza de la materia en movimiento como única sustancia primordial del mundo. Por lo tanto, la materia es infinita en el espacio y eterna en el tiempo, es increada e indestructible. Cada objeto material es inagotable en sus propiedades y relaciones. Así, el concepto de infinito puede aplicarse no sólo al universo en general, sino a cada objeto material, lo que significa que en la naturaleza no hay cuerpos absolutamente simples, ya que la simplicidad es relativa al conocimiento o desconocimiento de ellos.

 

En la ciencia este problema tiene que plantearse y abordarse en tres aspectos principales. Relacionado con la estructura de la materia a escala del microcosmos, a la del universo en su conjunto y en el plano de la eternidad de la existencia y el desarrollo de la materia en el tiempo. Las explicaciones surgidas al respectos de modo global se inscriben en dos tendencias principales dentro de su posición filosófica: materialistas e idealistas, o bien, unilaterales y dialécticas, aunque muchas veces el llamado monismo de materialistas e idealistas se distorsione y termine en el dualismo y eclecticismo. La posición más acabada y científica, basada en las conclusiones más avanzadas y descubrimientos de los científicos, es la materialista dialéctica que afirma categóricamente que la materia es inagotable en profundidad, infinita en el espacio y eterna en el tiempo.

 

El carácter inagotable de la materia puede abordarse desde muchos ángulos y en muchos sentidos. Puede comprenderse en el sentido de su infinito fraccionamiento mecánico o bien en su composición macroscópica. La infinitud del universo en el espacio pude relacionarse con las ideas de la distribución homogénea y uniforme de de la sustancia o bien en su heterogeneidad o isotropía. Aquí deben esperarse o buscarse experimentos y comprobaciones pero además con sus correspondientes deducciones y conclusiones científicas y filosóficas, tomando en cuenta que nadie puede abarcar lo inabarcable, pero que el desarrollo de los conocimientos científicos nos va acercando, en un proceso dialéctico e infinito, a la verdad objetiva.

 

La ciencia de nuestros días ya ha logrado alcanzar algunos conocimientos importantes al respecto, pero habrá que distinguir las conclusiones meramente físicas de las meramente geométricas o matemáticas. Por ejemplo, en la actualidad la ciencia tiene un límite, pues ha penetrado en la materia en un límite de diez a la menos catorce centímetros, que caracteriza el espacio comprendido de las partículas elementales, hasta diez a la veintisiete centímetros respecto a las profundidades del cosmos con los telescopios modernos. Esta magnitud de diez a la cuarenta y uno es un límite, y matemáticamente es posible plantear límites mayores, como por ejemplo, diez elevado a la millonésima potencia o diez elevado a la milmillonésima, y así sucesivamente. Así que en la ciencia no se intenta sólo el desarrollo matemático de los conocimientos, sino a la vez, el físico, el real. En este caso, es loable el esfuerzo de hallar, relativamente, la infinitud de relaciones y propiedades materiales.

 

Por ejemplo, desde el punto de vista físico la relación entre la masa del electrón y la masa de la Tierra o de cualquier otro cuerpo cósmico mayor, es infinita, aunque desde el punto de vista matemático su comparación sea finita. Lo mismo sucede cuando comparamos otros cuerpos o sistemas físicos. La Física ha adoptado conceptos para caracterizar estos hechos como el de “recurso a lo infinito”, “punto material” y otros.

 

De lo que se trata en realidad no es sólo el estudio y soluciones de la Física o de la Matemática, sino del proceso del conocimiento científico del mundo, en este caso, en su finitud e infinitud. Por lo tanto, siempre debe recorrerse el camino de lo singular a lo particular y de este a lo general y alcanzar lo universal. Por eso siempre se hace necesario revisar los conceptos sobre la estructura de la materia y sus propiedades en lo relativo a lo infinito y finito, a lo largo de la historia del conocimiento del mundo.

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