Confusionismo "marxista"

Publicado en por geografiadialecticaymas

Confusión de la realidad con su conocimiento

De “marxistas” y revisionistas
Por José C. Martínez Nava

El materialismo dialéctico es el más genial de los descubrimientos de Carlos Marx y Federico Engels; es la filosofía del marxismo, la superación del materialismo antropomorfista de su tiempo, y de la dialéctica idealista. A través del desarrollo, asimilación y aplicación del materialismo dialéctico, marxistas verdaderos han logrado descubrimientos filosóficos y científicos de gran relevancia para el desarrollo de los conocimientos científicos.

 

Aplicando y desarrollando consecuentemente el materialismo dialéctico, Lenin no sólo desarrolló el conocimiento filosófico, político y económico de su tiempo, sino que, al ser una mente brillantísima, fundó el primer país que ensayó el socialismo, y sentó las bases para que pensadores y científicos posteriores interpretaran de modo justo, adecuado y científico el mundo circundante.

 

Cualquiera que se precie marxista debiera saber que la filosofía del marxismo, que el método filosófico del marxismo, es el materialismo dialéctico o la dialéctica materialista. Así como los diferentes idealismos tienen su propio método de análisis y disertación, así, el marxismo tiene el suyo propio, mismo que es uno de los descubrimientos científicos más importantes en todas las épocas, mismo que regula y hace desarrollar las interpretaciones acerca de la realidad objetiva que es materia en movimiento en muchas formas, existiendo en el espacio y el tiempo.

 

La filosofía marxista no sólo es una teoría, una cosmovisión justa del mundo, sino que al aplicarse en cualquier rama del saber se convierte en el método más vasto, el que refleja la realidad objetiva justo como es, sin disertaciones interminables nacidas de la mente de los pensadores. Es la teoría y el método que está más cerca de la verdad objetiva porque no está interesada en poner nada que no contenga dicha realidad. Su criterio y tela de juicio es la práctica socio-histórica y los experimentos y aplicaciones científicas. Ninguna otra teoría filosófica ni método filosófico posee esta característica. Y obliga a los marxistas no sólo a una correcta interpretación de la realidad, sino a su transformación efectiva. Pero, además, obliga a los marxistas a aplicar y desarrollar en un terreno concreto del conocimiento sus postulados generales.

Los geógrafos que se autodenominan marxistas, que son muchos en el mundo, sobre todo, actualmente, en el mundo capitalista, aparentemente son marxistas por su aplicación parcial de la sociología o historiografía marxista; incluso, presumen saber mucho de materialismo histórico y analizan las sociedad con este enfoque, pero, muchos de ellos son de pacotilla puesto que, en apariencia, son autosuficientes, pero sin entender un céntimo de lo que nos obliga el materialismo dialéctico. Por ello, les conoceremos como “marxistas” entrecomillas, puesto que no han entendido nada del método de Marx y Engels.

 

En la ciencia, en la Geografía, sucede un poco, con los marxistas, como sucede con los políticos autodenominados “marxistas”. Combaten las ideologías reaccionarias, pero al final de cuentas, cuando se trata de reflejar en sus ideas la realidad objetiva, conceden gratuitamente al idealismo gran caudal de aspectos. Y terminan por parecerse más a los idealistas que a los materialistas, más a los metafísicos, a los unilaterales, que a los dialécticos; mucho menos, se parecen a  los dialéctico materialistas, y sí más a los subjetivistas o a los materialistas vulgares del siglo XIX.

 

Los geógrafos “marxistas” entienden bien la lucha de clases y tal vez, algunos, entiendan muy bien el partidismo en la ciencia y en la filosofía. Por ello combaten de buen modo a los pensadores y políticos reaccionarios, que casi siempre son idealistas. Luchan políticamente dentro de la ciencia, cuando ese ámbito está inmerso en otro campo que no es la ciencia, y se olvidan de combatir en la ciencia las ideas reaccionarias y argumentar, con elementos genuinamente científicos, sus postulados, sus teorías, sus conceptos científicos.

 

En la Europa actual se dan muchos casos de pseudomarxistas, de marxistas eurocomunistas, y demás, y dentro de la ciencia abundan también estos casos. En Francia, por ejemplo, surgieron geógrafos funcionalistas que se hicieron pasar por luchadores sociales o, por lo menos, por geógrafos “un poco marxistas”. E inventaban teorías supuestamente combativas pero realmente reaccionarias como las del funcionalismo en Geografía. A la par, en los demás países del mundo, también surgieron esos geógrafos que no alcanzaron a comprender la filosofía marxista, y aplicaron algunas cosas del materialismo histórico a su ciencia.

 

Entonces no sólo la Geografía se hizo menos científica sino más confusionista. Pues embrollaron los asuntos básicos de la teoría geográfica y de su proceso del conocimiento. No sólo no resolvieron su objeto de estudio, sino que lo hicieron más confuso, más cercano al “objeto” de estudio de los subjetivistas de toda calaña.

 

En un conjunto de artículos al respecto ejemplificaremos algunas teorías supuestamente marxistas, pero que, en realidad, son sólo teorías confusionistas y hasta funcionalistas y pragmatismas, es decir, subjetivistas, cosa que, ideológicamente, es algo muy importante, sobre todo cuando tratamos el tema del partidismo científico en la Geografía.

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