Lucha política en lugar de científica en la Geografía
La agitación “marxista” en la Geografía
Como todos los geógrafos idealistas, los geógrafos “marxistas” también prometen el mundo y al final se dedican a otras cosas; prometen el estudio del espacio geográfico y terminan por proponer agitadamente una visión que acabe con el capitalismo y sus relaciones de producción. Por lo tanto, no combaten, con armas ideológicas y científicas, en base al partidismo científico, dentro de la Geografía, sino que desvían su atención hacia los asuntos políticos y económicos de la sociedad capitalista.
Desde luego que en todo terreno existen partidos, visiones del mundo. Y, entonces, lo que hacen los geógrafos “marxistas” es correcto, pero dentro de una ciencia, como la Geografía que está invadida por un pragmatismo y positivismos extremos, realmente idealistas subjetivos, no es posible dejar pasar por alto la crítica hacia sus posiciones falsas y convenientes, ahora sí, para los grupos que detentan el poder en el capitalismo. Es difícil encontrar un geógrafo “marxista” que combata en la lucha de ideas dentro de la Geografía, todos rehúyen a dicha lucha y se concentran en agitar a los estudiantes para terminar con el capitalismo.
En este proceso teórico ellos confunden contundentemente el papel y el lugar del geógrafo dentro del proceso actual de desarrollo de la Geografía en el mundo. Así como los idealistas, están convencidos de que estudian asuntos espaciales de nuestro planeta, también distorsionan el afán porque al final resulta que terminan por estudiar, por considerar sólo los objetos en todas sus relaciones y conexiones, en su existencia real, pero olvidan su existencia espacial, misma que es hecha pasar como meramente técnica, y por lo tanto, no sirve de mucho para transformar a la sociedad. Cosa que es mentira, pues solamente conociendo la realidad tal como es puede transformarse dicha realidad, y si la realidad no exige conocerla matemática, física o biológicamente, hay que hacerlo, independientemente de la lucha de clases.
La lucha de las ideas dentro de la Geografía es otra cosa, habrá que criticar con todo las timoratas y mentirosas teorías idealistas que nos abruman con literatura absurda y anticientífica. Eso no nos pertenece porque eso no pertenece al conocimiento del espacio terrestre sino a cualquier otra cosa. Y, hay que denunciar sus teorías, hay que apuntar cuál es su origen social, ideológico, al defender las clases poderosas dentro del capitalismo y proponiendo una teoría científica del verdadero campo de estudio de nuestra disciplina.
El estudio, la investigación del espacio geográfico, físico material, exige del geógrafo preparación en áreas inusuales hasta el momento y que ni idealistas ni “marxistas” siquiera contemplan. Incluso, estos últimos critican toda tentativa a que los geógrafos posean conocimientos técnicos, matemáticos, cibernéticos y demás semejantes, puesto que aseguran que un geógrafo así sólo ayuda a preservar las relaciones capitalistas de producción, que no sirven para la transformación de la sociedad capitalista. Error craso, porque el geógrafo conocedor e investigador de las relaciones y propiedades espaciales debe poseer, como es lógico en el estudio del espacio, conocimientos filosóficos, metodológicos, físicos, matemáticos, topológicos, topográficos, cosmográficos y demás, los cuales son todos conocimientos técnicos comparados con los de las teorías de las ciencias sociales. ¿Quién dijo que la ley de Newton sobre gravitación universal, junto con su expresión matemática, no ha transformado el mundo? Por supuesto que lo ha hecho y de qué manera. Los geógrafos del espacio terrestre deben saber, a través de la geometría, expresar los asuntos de la curvatura del espacio-tiempo terrestre. Esto no es ser un tecnócrata sino un científico serio, y estos conocimientos implicarían la negación dialéctica de toda teoría idealista por muy vanguardista que sea.
El geógrafo no necesita las ciencias auxiliares en su contexto completo. No necesita los conocimientos sociológicos, históricos, o cualquier otro tipo sobre la sociedad ni sobre la naturaleza, y si los requiere es para especificar sus consecuencias espaciales, pero jamás como conocimientos básicos. Por esta razón, no requiere, como pretenden los “marxistas” ser un conocedor de cómo se transforma revolucionariamente a la sociedad capitalista. Si el geógrafo que estudia el espacio quiere o desea o puede, hará lo suficiente para hacerse de los medios y coadyuvar, como ser social, como político, como una personalidad pública, a la transformación del capitalismo.
Los geógrafos “marxistas” nos apuran que es necesario hacernos con las armas ideológicas y políticas para cambiar el capitalismo. Pues sí, pero olvidan algo básico: únicamente con la filosofía marxista es posible este hecho. Con el materialismo dialéctico no sólo resolveremos científicamente los asuntos de nuestra ciencia y lucharemos ideológica y científicamente contra las tendencias retardatarias y acientíficas, sino que, además, podremos obtener las conclusiones sociológicas personales para coadyuvar a la transformación de la realidad. Y, de eso se trata, pero primero transformemos la ciencia geográfica, digamos que tendremos que poner la de pie.
Ponerla de pie implica estudiar el espacio geográfico y atenernos a este hecho, sin desviaciones, sin nada que le agreguemos a esta realidad. Pero mientras hay que ser verdaderos marxistas en la práctica, aplicando el partidismo científico dentro de nuestra área del saber y no alardeando de que nosotros somos la piedra angular y desechando por supuestamente burgueses otros conocimientos técnico-científicos. La Geografía será un arma para la guerra mientras develemos las peculiaridades esenciales, sus relaciones y propiedades del espacio terrestre, antes, sólo servirá para dar pena.